LA BATALLA DE LA COMIDA

Y llegó el momento de dejar el pecho y empezar a alimentarlo con sólidos, el pediatra te dará una guía de cómo y cuándo ir dando cada alimento, de la cuna a la periquera empieza una gran y nueva aventura para tu bebé, pero también para ti.

Cuando es aún muy pequeño, en sus primeras comidas irás notando sus gustos y preferencias, hay que darle a probar poco a poco todo lo que esté indicado en su dieta y no preocuparte si algo no le gustó, no lo fuerces a comer, háblale y sonríe mientras le das su comida y dedica ese tiempo solo para él, esta primera experiencia es importante ya que relacionará su hora de comida con algo agradable.

Cuando llegue la hora de aprender a comer por sí mismo le gustará descubrir, sentir y juguetear con la comida, es importante dejarlo experimentar con sus sentidos, que se ensucie que luego lo limpiarás, una buena idea es tener dos platos, uno para tu bebé y otro para ti en el que puedas darle hasta que poco a poco aprenda a comer sin necesidad de que haya tanto batidero en la periquera, bueno y en el piso o en tu ropa.

Cuando al fin ha podido comer con su cuchara piensas que todo está controlado, es probable que también ya tenga un horario que le permita comer en familia y es maravilloso, pero como quizá ya empieza a caminar no querrá sentarse a comer porque preferirá seguir descubriendo ese mundo en el que ya es más independiente.

En esa etapa hay que esforzarse por tener comidas atractivas, cubiertos con dibujos o formas que le llamen la atención, es importante que los juguetes se queden en otra área fuera del alcance de su vista para que no le distraigan, también es recomendable que vea a todos comer y platicar y que se sienta involucrado, tal vez pueda mantenerse un poco más                                                                           

Finalmente, todos los niños hacen berrinches y batideros, prefieren los juegos antes que comer y la situación puede llegar a ser un momento de tensión, así que la   paciencia es más que necesaria, importante también es no prometer un regalo o un postre si come, no permitir que se dé cuenta de que te preocupa, hay que dejarle poner sus límites de satisfacción y saber que mientras no presente desánimo, enfermedad, inactividad o somnolencia, todo estará bien.

Nunca hay que obligarles a comer o acabarse todo lo que les han servido se volvería un problema serio, es recomendable servir porciones pequeñas en su plato y así se puede ir sirviendo un poco más si es necesario.

 La mejor forma de saber que tu bebé no tiene problemas en esta batalla de la comida es observar que se mantiene activo, tiene mucha energía, está creciendo y se ve saludable, no te preocupes, esto pasará y lo más probable es que años más tarde tengas a un adolescente con un apetito voraz que acabará con toda tu despensa.


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