LA ELECCIÓN DE LA CUNA

¿Has escuchado la frase, “Duerme como un angelito” ?, varios factores intervienen para que eso suceda, sobre todo con los bebés; ciertamente la cuna se lleva una gran participación. Un bebé sano, alimentado y con su pañal limpio duerme tranquilamente en su cuna, por eso es importante que sea la mejor, que le dé seguridad, confort y que dure ¿por qué no? para el hermanito, para eso, requiere tener características que se apeguen a los estándares de calidad y seguridad solicitados por las normas oficiales.

 La cuna sencilla de barrotes:

Segura, cómoda y práctica para los papás. Esos son los requisitos principales que debe cumplir la cuna.

  • Permitir una buena ventilación y vigilar al bebé.
  • Debe incluir una base de colchón regulable a varias alturas que permita acostar al bebé con facilidad y que se adapte a su crecimiento de manera que no haya peligro de caerse. Profundidad mínima 60 cm.
  • La cabeza del bebé no puede caber entre los barrotes (entre 4,5 y 6,5 cm).
  • Debe estar fabricada con materiales no tóxicos.
  • No debe tener orillas filosas o protuberancias, ningún orificio mayor del diámetro de 6mm.

 ¿Y dónde ponemos la cuna? Al principio, pegadita a nuestra cama. Una vez en su propia habitación, ni al lado de un calentador, ni debajo de una ventana, ni de estanterías o elementos colgados en la pared. Lo mejor: que la veamos sin problemas desde la puerta.

 Las cunas convertibles o evolutivas:

Hoy en día existe otra opción de cuna que conviene considerar en función de las necesidades que vayamos a tener como padres, la posibilidad de comprar cunas convertibles que, una vez cumplida su función, adquieren una segunda vida transformándose en otro mueble adaptado a las necesidades del pequeño, como camita entrenadora, sillón, cama individual o cama matrimonial; deberá cumplir con las mismas normas de la cuna sencilla. Una Cama Cuna es más pesada, más grande, por ello muchas veces se deja instalada en la habitación del bebé, por lo que se recomienda un Colecho para estar cerca de los padres los primeros 6 meses.

En cuanto al colchón para los bebés, se recomienda que sea confortable, con un grado de firmeza que aminore riesgos de complicaciones como las del síndrome de muerte súbita del lactante o bronco-aspiraciones por reflujos. Los colchones de poliuretano (goma espuma) gracias a ciertas nuevas tecnologías han dado lugar a que sean capaces de ofrecer una mayor adaptación al cuerpo del bebé, así como por su propia composición los hace hipo alergénicos, acaricidas y fungicidas. Por seguridad, no deben caber más de dos dedos nuestros entre el colchón y los barrotes, piecera y cabecera de la cuna.

 


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